Arsénico, mercurio y bacterias fecales: lo que esconden las aguas del titicaca

La grave crisis ambiental y de salud pública que asola la cuenca del lago Titicaca en la región de Puno, cuyas aguas esconden niveles letales de arsénico, mercurio y bacterias fecales. A través del dramático caso de Arturo Ticona, quien padece insuficiencia renal irreversible por consumir agua contaminada, el texto ilustra una tragedia masiva: entre 2004 y 2025 se han registrado 987 muertes y más de 478 mil casos de enfermedades vinculadas a la pésima calidad del agua, afectando en su mayoría a niños menores de 11 años. Existen más de 150 puntos de vertimiento identificados que arrojan metales pesados y desagües crudos a los ríos tributarios, superando astronómicamente los límites seguros y poniendo en riesgo directo a unas 42 mil personas que dependen del lago para su subsistencia. Pese a la contundencia de los datos y a que los tamizajes de la propia Dirección Regional de Salud revelan que más del 70% de niños y gestantes en ciertas zonas presentan niveles de arsénico cancerígeno en la orina, las autoridades minimizan la situación y sugieren inútilmente a las familias que simplemente abandonen sus tierras. A esta desatención, agravada por un presupuesto estatal ínfimo que no logra cubrir a la población expuesta, se suma el rotundo fracaso de las obras de remediación. Proyectos millonarios impulsados por el Estado, como las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Titicaca, han terminado con contratos anulados, serias deficiencias técnicas y obras paralizadas, perpetuando el daño progresivo en la salud de miles de familias.
Fuente: Diario El Comercio, pág. 12, 28 de junio del 2026.